Mi Opinión

19 octubre, 2009

Claus Roxin, referente mundial del Derecho Penal, de visita en Chile.

Fuente: El Mercurio, 27 de septiembre de 2009

El renombrado penalista alemán rechaza endurecer las penas para combatir la reincidencia y recomienda adoptar medidas de terapia social. Además, descarta la existencia de una legislación penal específica para pueblos originarios, ya que la considera "discriminatoria".
Matías Bakit R.

La Universidad Andrés Bello estaba repleta de gente pidiendo autógrafos. Pero no eran fans de algún artista o figura de la farándula. Eran abogados, todos especialistas en derecho penal, que el martes por la mañana esperaban pacientemente que una leyenda del derecho les firmara uno de sus libros.

¿Quién es la persona capaz de causar tal expectación entre los abogados? Nada menos que uno de los penalistas vivos más influyentes del mundo -y, según algunos especialistas, uno de los tres más trascendentes de la historia-, el alemán Claus Roxin.

Este abogado de 78 años -que posee 18 doctorados Honoris Causa- es autor de muchas de las teorías más importantes del área y sus enseñanzas son citadas en fallos de tribunales de todo el mundo, incluida la Corte Suprema de Chile, país con el que tiene una estrecha relación e incluso amigos, como Alfredo Etcheberry y Carlos Kunsemüller.

Estuvo esta semana en Chile invitado por la Universidad Andrés Bello para dictar dos conferencias. En medio de su agenda, habló con "El Mercurio" sobre la política criminal y la delincuencia, antes de seguir viaje hacia Torres del Paine.

-Chile tiene uno de los códigos penales más antiguos del mundo... ¿Qué es lo fundamental que debiera tener un Código Penal del siglo XXI?

-Los principios básicos debieran ser cumplir con el Estado de Derecho y profundizar en un Estado social. Esto último significa que hay que enfocar las penas hacia la resocialización. En este contexto, una de las premisas básicas que se está siguiendo en Alemania y el mundo es evitar las penas privativas de libertad en delitos menores, porque el preso sufre una serie de desventajas: se transforma en antisocial, se aleja de su familia y conoce a otros presidiarios. Hoy, el 80% de las penas en Alemania son penas de multa.

-Pero, ¿qué sucede en los casos de delitos más graves, como el crimen organizado, el terrorismo o los crímenes sexuales?

-Es que debe haber dos derechos penales. Uno menos invasivo y otro para ese tipo de crímenes. La tendencia es que, para delitos muy graves, se deben imponer penas graves de cárcel.

-¿Qué sugiere usted para lograr cambios efectivos en quienes cometen delitos y evitar la reincidencia?

-Hay muchas opciones, pero lo que no hay que hacer, aunque suele ser común en todos los países, es endurecer la pena en casos de reincidencia. La razón de esto es que el reincidente tiene una postura hostil hacia el derecho y mientras peor se le trate y más penas se le impongan, esa hostilidad va a aumentar más. Así no se puede lograr la resocialización.

-Una buena opción es lo que se hace en Alemania: adoptar medidas de terapia social. Hay establecimientos donde intervienen pedagogos y psiquiatras y se busca la resocialización a través de medidas educadoras que entrenan al delincuente para que tenga una futura vida social pacífica. Los resultados son muy buenos, pues en Alemania ha habido una reducción en las cotas de criminalidad.

-En Chile ha existido un gran debate respecto de la responsabilidad penal adolescente. ¿A qué edad un joven debiera ser imputable?

-Por ejemplo, en el caso de mi país, hay un derecho penal juvenil aplicable a personas de entre 14 y 18 años. Sin embargo, el problema tiene que ver con aspectos familiares. Muchos niños son descuidados por sus padres y, por eso, en los últimos años, la criminalidad de menores ha aumentado considerablemente.

-¿Cómo cree usted que se puede resolver este debate?

-La solución no está en el derecho penal, la solución está en combatir el problema. Los gobiernos y los sistemas de ayuda social deben intervenir antes de que ocurran los delitos. Se debería ayudar consistentemente a los padres que no pueden velar por sus hijos.

-¿Cómo compatibilizar las legítimas demandas de seguridad de la ciudadanía con un discurso penal que se percibe muy centrado en el garantismo?

-Siempre la gente y los políticos exigen que los delincuentes sean tratados con toda la rudeza de la ley. Y es normal. Sin embargo, todos los especialistas recomiendan exactamente lo contrario. Hay que lograr un término medio. Más daño se hace imponiendo penas y estigmatizando a alguien de por vida. Para mí la clave es evitar los hechos antes de que pasen.

-¿Debe haber una legislación penal específica en el caso de pueblos originarios?

-No es recomendable. Todas las personas son iguales ante la ley. Un derecho así sería discriminatorio. No debe haber dos formas de ver el derecho penal. Se trata de integrar a la gente. Y una cultura separada, tratada de manera diferenciada por la justicia, no puede florecer.

-Chile está en plena campaña presidencial, ¿qué les recomendaría a los candidatos en materia de políticas de seguridad?

-En mi experiencia, los políticos siempre prometen mayores sanciones y piden un derecho penal más grave. Mi recomendación sería que no hagan eso, que no trabajen para excluir al delincuente sino para integrarlo. Una justicia así no sólo sería más humana, sino que mucho más efectiva.

07 octubre, 2009

Donde nada florece de Ingrid Noll


“Puedes cerrar los ojos a la realidad, más no al recuerdo”, es una de las varias citas literarias que el lector descubre o redescubre tras la lectura de “Donde nada florece”. El título en parte su narrativa puede hacer concluir que se trata de una novela de dolor y penas. En parte es así, pero no esencialmente. Es de amor, más bien de búsqueda de amor, entendiendo dicha acción humana como lo más esencial en la construcción de relaciones. Ingrid Noll cerca de los 80 años es capaz de entregarnos una novela de amores y desamores, entretenida y posible, donde la pequeñez y las grandezas se construyen con realismo cotidiano, la historia, más allá de sus particularidades, puede pasar aquí o allá.

29 septiembre, 2009

IDEAS PARA UNA PRESENTACIÓN

Edgardo Boeninger hace algo más de un mes estuvo en el Congreso, aceptando una invitación para exponer en la comisión mixta que discutía la Reforma Constitucional, denominada “Calidad de la Política”, así se llama uno de los capítulos del libro “Chile rumbo al futuro”.

En esa ocasión Edgardo Boeninger, con sus dolores a cuesta, pero con la sonrisa y lucidez de siempre, expuso sobre la reforma en discusión. Creía con argumentos sólidos, que era necesario mejorar el texto del proyecto incorporando una norma que de manera clara y definitiva establezca el carácter de dedicación exclusiva de la función parlamentaria, materia que hoy y desgraciadamente lo seguirá siendo, es un punto opaco de nuestro ordenamiento constitucional. En esa misma ocasión me pidió, como un favor que lo acompañara en esta presentación. El favor me lo hizo a mi, no se imaginan el orgullo que significa presentar su libro, estoy cierto, y lo digo sinceramente, que la lista de personas que merecen mucho más esta notable posibilidad es larguísima, pero Edgardo así lo quiso y aquí estoy con alegría, con mucha emoción.

Si pudiera en una frase simbolizar el sentido profundo de las ideas que Edgardo nos dejó en el libro, diría que busca “proponer sin imponer, cuestionar sin condenar”, así por lo demás fue su vida política, jamás eludió los temas complejos, pero siempre construyó y contribuyó, es esa dirección.

Edgardo nos deja, para decirlo clara y concretamente un verdadero programa de gobierno, allí esta a disposición de quien en uno meses más gobierne a nuestra Patria – y tal como lo dice el autor confiamos en que sea Eduardo Freí.

De la lectura de “Chile rumbo al futuro”, surgen propuestas, ideas, análisis para una buena parte de las áreas que posibilitan a nuestro país seguir transitando por una senda de crecimiento económico, desarrollo social y mejor equidad.

Pero como lo indica el autor en el capitulo “visiones del país y sus dilemas", el libro no se refiere a la campaña electoral, sus reflexiones no deben entenderse directa ni indirectamente vinculadas a los decires y propuestas que se hacen en el curso de una contienda electoral, su mirada va del 2010 en adelante, con un horizonte de mediano y largo plazo, y con el ánimo de dibujar un mapa de Chile futuro.

Para quienes tuvimos la oportunidad de trabajar con Edgardo, más claramente de aprender de él, en mi caso desde comienzos de la década de los 80, en Santa Lucia del grupo de los 24, en Nueva de Lyon, del CED, en su casa de calle Las Malvas, en la DC, de Carmen 8, y más tarde Alameda 1460, no nos sorprende aquello de “dibujar un mapa”, otras veces era fijar la carta de navegación. Su profundo amor a Chile siempre estuvo vinculado a construir desde la coyuntura, a veces dura y triste, acciones de futuro, miradas de largo plazo. Pertenezco a una generación de políticos, tributarios de esa forma de ver Chile que Edgardo siempre se preocupo de transmitir a los más jóvenes. Nos recordaba con sus palabras y testimonios, que quien quiere ser reconocido como un líder, debe ser percibido como alguien con coraje, honestidad y capacidad de jugársela, aún en condiciones adversas, de enfrentarse con las encuestas, con las posiciones intransigentes de determinados actores y la amenaza de quienes le echan en cara alejarse de lo políticamente correcto o de la tradición histórica de su propio grupo de referencia.

Ese mismo llamado lo inserta hoy, en “Chile Rumbo al futuro”, al momento de reflexionar en torno a la sociedad, la política y la conducta de los actores, y lo hace sin tapujo, sin atajos lingüísticos, “los que debieran ser lideres en nuestra democracia se han ido convirtiendo en esclavos de las encuestas y suelen dejarse guiar por las exigencias de la propaganda más que por las opciones de fondo”, claro y al hueso, no es fácil no declararnos reos de esa aseveración. Luego agrega “la democracia chilena necesita exhibir nuevamente liderazgos auténticos que contribuyan a mantener el rumbo y a infundir adhesión y esperanza”. Hay allí un desafío concreto y profundo, asumible pero por cierto no exento de dificultades individuales y colectivas.

El mapa que dibuja Edgardo

Antes de intentar una breve y sintética reseña de la carta de navegación que nos entregó el autor, permítanme detenerme en un punto central de la obra, que los lectores del libro que hoy se presenta lo encontrarán en el apartado: “Disyuntivas y desafíos”

Su punto esencial es, la estrategia del desarrollo que se aplicará a partir del 2010. Se pregunta el autor ¿Seguiremos la ruta del crecimiento con equidad que se trazó en 1990, con una economía de mercado de corte liberal regulada (no neoliberalismo, mote con que la pretende descalificar sus detractores), con predominio privado en el crecimiento económico, fuerte presencia del Estado en el desarrollo social y la regulación pública necesaria para evitar riesgos sistémicos y proteger al consumidor o usuario?, yo agregaría al ciudadano ¿O estamos a las puertas de un cambio de rumbo más a la izquierda (o progresista como esta de moda decir) o más a la derecha en el persistente dilema Estado – mercado, con opiniones más radicales y presumiblemente más conflictivas que las observadas en estos últimos 19 años?. El autor como sugirió, muchas veces de los diversos capítulos del libro, se declara ferviente partidario de continuar por el camino trazado, pero administrando los cambios, énfasis distintos y nuevos temas propios de la época. No agrega mucho, pero permítanme aprovechar esta tribuna, para decir con convicción que comparto a cabalidad la opción de Edgardo.

Sobre este desafío no ve las cosas fáciles, se explaya sobre la gobernabilidad del país a partir del 2010, concluye con fundamento que esta no esta asegurada, requiere de búsqueda de acuerdos, de entender a Chile como una comunidad de personas que para construir un edificio sólido, requiere de consenso y acuerdos que pueden no importar los óptimos que cada grupo agregaría legítimamente.

Entrega ideas y claves para la mantención de la gobernabilidad, me detengo en una, por llegarme más de cerca, por tener que ver con una casa política de la que Edgardo recibió y entregó mucho, la Democracia Cristiana.

“La Concertación es una coalición de centro – izquierda. Sin embargo, por la insatisfacción de buena parte de la clase política con lo obrado en sus 18 años de gobierno, especialmente en la superación de las desigualdades, por el despertar nostálgico o ideológico de algunos sectores, por la propensión mediática de ciertos dirigentes y por otras razones, ha ido adquiriendo un perfil ubicado claramente más a la izquierda y, en consecuencia, más confrontacional que el del equilibrado conglomerado original. Si se añade el desequilibrio electoral entre la DC y el “polo progresista” se concluye que la Concertación está desestibada y que le cuesta alcanzar acuerdos tanto internos como transversales. La solución a este problema es conceptualmente simple, pero en la práctica resulta difícil. Bastaría con restablecer su carácter auténtico de coalición de centro – izquierda: que en ella la “C” tenga igual peso que la “I”. Hacerlo significaría restituir a la DC su carácter de partido de centro, favorable a los acuerdos, sostenedor del equilibrio interno en el apoyo al Presidente y bisagra con los sectores de oposición en la tarea indispensable y prioritaria de llegar a acuerdos transversales en materias de importancia vital. No está claro, sin embargo, que la DC actual quiera volver a desempeñar ese rol, pese a que el electorado no la considerará nunca un partido de izquierda y que grandes sectores de clase media se han ido convirtiendo en electores indecisos y disponibles”.

Los demócratas cristianos, -los que conducen hoy-, los que les corresponderá conducir mañana tienen un desafío que Boeninger delinea. La DC, en mi perspectiva, que me parece indudablemente era la de Edgardo Boeneniger, debe retomar el centro político de manera clara y sin complejos. Es en esa posición, donde hemos contribuido esencialmente en distintos momentos centrales de nuestra historia, dos ejemplos, desde allí fue el partido eje en la derrota de la dictadura de derecha-, desde allí contribuímos muy privilegiadamente a la más exitosa transición Latino Americana.

- Algunos puntos esenciales del mapa, de Chile rumbo al futuro.

Educación

Todos los chilenos deben recibir una buena educación y eso no esta pasando.
El autor se hace cargo de aquello y como ocurre en toda la geografía del libro no se limita a la descripción de la problemática, sino entrega ideas y propuestas.

Es sin duda el tema especifico que más tiempo le destina, en el capitulo de conclusiones finales pone a la educación como la primera prioridad nacional en los próximos años, para agregar que la puesta en práctica de la reforma educacional será una tarea de largo plazo, tomará un par de décadas de acción constante y perseverante.

Propone ideas sobre educación básica, secundaria, pública, educación terciaria, educación técnico profesional, planes de estudio, acceso estudiantil, equidad.

No sólo se la juega (los líderes se la juegan), señalando que es necesario abandonar dogmas rígidos y mundialmente superados por los hechos, como la oposición al lucro en la educación y el concepto de estado docente como única formula de solución para los problemas, sino también entrega cifras sobre los compromisos que se debieran asumir a la hora de multiplicar la subvención escolar.

Pero el autor como era su costumbre baja de lo general a lo particular y a la hora de hablar sobre educación pública propone 7 ideas para enriquecer el proyecto que crea las corporaciones locales de educación pública.

Este gran desafío, en el que se ha avanzado, pero cuyos pendientes son acuciantes, hace obligatorio, dice el autor, conciliar posiciones políticas entre la Concertación y la alianza y cada uno de sus respectivos partidos para construir en torno a la educación un gran acuerdo nacional de largo plazo que otorgue apoyo político suficiente a un plan maestro (necesariamente flexible en el tiempo) y aseguré su aplicación continua a través de sucesivos periodos presidenciales, con independencia de quienes detenten el poder.


- Las desigualdades y la sociedad de garantías.

Razón tiene el autor cuando sostiene que nadie seriamente puede discutir los espectaculares progresos que ha hecho Chile en la reducción de la indigencia y la pobreza, sin embargo aún no está superada la vulnerabilidad de sectores que dejaron de ser pobres pero que están en riesgo de volver a serlos, la única manera de impedir aquello es ante todo, mantener superada la crisis, una alta tasa de crecimiento.

No cree que la receta pase, dicho en términos gruesos, por más estado, menor mercado y menos sector privado.

“En Chile existe una economía de mercado regulada, que nada tiene de neoliberal y que es similar a las opciones que están surgiendo en el mundo desarrollado tras la crisis. Debemos asegurar la continuidad de nuestra actual política económica conservando el poder y estatus de los ministros de hacienda, sin perjuicio de que se efectúen los cambios que aconseje el contexto internacional.

Alcanzar las tasas de crecimiento más altas posibles en un imperativo del futuro que no debe relativizarse por supuestas contradicciones con la justicia social, porque es un requisito necesario para seguir elevando los niveles de protección social mediante el aumento del ingreso fiscal y la creación de más empleo. Solo el crecimiento nos ayudará a seguir construyendo, en la medida de nuestras fuerzas, un estado de bienestar similar al europeo.

- Relaciones laborales

El autor destina un capítulo, a este hito de la carta de navegación de Chile rumbo al futuro, tal preocupación no constituye sorpresa alguna, pues una parte no menor de los tiempos de Edgardo en su función ministerial, y más tarde senatorial estuvo marcada por ideas, propuestas en esta área del desarrollo político e institucional del país.

Permítanme extractar un párrafo inicial del capitulo en comentario, a mi juicio muy marcador de la tesis y propuestas que nos entrega.

“En los países donde las relaciones laborales son un juego de suma positiva beneficioso para ambas partes – los que así lo entienden, por lo que mantienen sus inevitables disputas en un marco de colaboración que no cuestiona las bases del sistema -, tales relaciones son buenas y contribuyen a un desarrollo más armónico del país. En cambio, si las relaciones laborales son percibidas como un juego se suma cero, con una ineludible confrontación de intereses, el clima laboral es malo y tiende a obstaculizar el desarrollo nacional.

En nuestro país las relaciones laborales a nivel de organizaciones de trabajadores y empresariales de cúpula son malas, y como sostiene el autor se requiere con urgencia un cambio en la forma en que se están dando.

Para lo anterior se hacen propuestas concretas, no se elude tema conflictivo alguno. Centra el debate en los aspectos esenciales, más allá de la discusión hoy ubicada en el momento político en que deben discutirse legislativamente estos asuntos pendientes.

Edgardo, como decíamos no elude los temas por mas espinudos que sean (los líderes no eluden los temas) definición de empresa, subcontratación, despido por necesidades de la empresa, reemplazo de trabajadores en huelga, titularidad exclusiva del sindicato, negociación colectiva, adaptabilidad y flexibilidad laboral, nuevos tipos de contrato de trabajo, dirección del trabajo, buenas practicas laborales, capacitación, AFP estatal, funcionarios públicos.

En todo ellos expone con claridad sus propuestas, y si este intérprete tuviera que elegir un capítulo del libro que traerá aparejados debate, criticas, será este. Pero el gran aporte, es que no elude, ni busca atajos, propone a sabiendas de los efectos. Estoy cierto que si Edgardo hubiera podido presenciar y participar en este debate lo haría con su impronta “proponer sin imponer, cuestionar sin condicionar”.

Más o menos lo mismo ocurrirá con el capítulo que sigue “Política tributaria”.

Al terminar esta sección de la obra, se pregunta ¿un nuevo contrato social?, su respuesta es afirmativa y sostiene:

“Los temas examinados en los capítulos anteriores solo podrán orientarse a soluciones concordadas con un apoyo de amplio espectro. Las negociaciones sobre relaciones laborales, política tributaria, modelo futuro de la educación y otras materias deberían integrarse para hacer posible una visión nacional que mejore la orientación futura del país. Señalé en capítulos anteriores que, en mi opinión, puede haber margen de maniobra respecto a la política tributaria y las relaciones laborales, por ejemplo.

Es preciso aprovechar esos pequeños espacios para generar un nuevo contrato social que sustituya los desgastados (o ya cumplidos) consensos de comienzos de decenio de 1990. Los actores deberán hacer sacrificios importantes, condicionando sus propios compromisos a otros de similar envergadura de los demás. Corresponderá al Estado esforzarse en los próximos años por lograr un acercamiento entre los actores sociales y políticos y plantear opciones de acuerdos como los que se proponen en este texto y otros”

Quizás, esta aquí el nudo esencial de estos grandes temas del Chile del Futuro, por eso me atrevo a sostener que tal vez la pregunta de un nuevo contrato social, pudo haber sido el inicio de este capítulo, pues de este imperativo ético surgen los necesarios cambios a las políticas públicas en materia laboral y tributaria.

- Reformas al Sistema Político

El autor destinó una parte importante de su obra para tratar con rigor analítico, una vez más con mucha honestidad, más allá de los efectos, un tema puesto en debate en el Chile de hoy.
Es natural que el mapa o la carta de navegación rumbo al futuro, debe tener claridades sobre esta materia.

Es cierto también que todos los candidatos y en especial el candidato que Edgardo apoyaba, se han pronunciado sobre el tema y en particular sobre la necesidad de una nueva carta fundamental para el bicentenario.

Eduardo Freí al hacer público su programa de gobierno en el acto del Castillo Hidalgo, se comprometió en los primeros días de su mandato a crear una comisión de alto nivel, que se aboque a estudiar este tema. Sin duda que “rumbo al futuro”, debiera constituir un insumo prioritario de ese grupo de trabajo.

Edgardo Boeninger de forma muy clara, fija su posición sobre esta discusión.

“En primer lugar, recordemos que el año 2005, se aprobaron casi por unanimidad las reformas constitucionales pendientes desde 1989 e impulsadas con ardor y perseverancia por la Concertación. Su promulgación fue el desenlace consensuado a favor de los planteamientos que la coalición gobernante había venido haciendo desde antes de asumir el poder en 1990. La Constitución es la ley fundamental, el marco en el cual funciona la institucionalidad del país. Su estabilidad consolida y a la vez refleja la estabilidad política que ha tenido el país desde el retorno a la democracia. Por eso, salvo en el caso de cambios específicos que no alteren su esencia para plantear reformas de mayor magnitud se requiere una percepción amplia de su necesidad y urgencia. De ahí que, a mi juicio, el peso de la prueba recae con rigurosidad en quienes plantean tales reformas.
Es contrario a sustituir la actual Constitución por una nueva que, según sus inspiradores, no sería “auténticamente democrática”, en referencia a la indudable ilegitimidad de origen de la de 1980. A mi entender, dice las reformas de 1989 y del 2005 borraron esa ilegitimidad de origen. La otra razón de fondo para abogar por el reemplazo indicado es el deseo de introducir normas que conduzcan al estado social de derecho. En esa materia, como sostenía antes, está de acuerdo con introducir disposiciones de un estatuto de garantías sociales que constituyan orientaciones programáticas.

Edgardo Boeninger, no cree que todo este perfecto, y no haya que emprender con urgencia reformas institucionales a nuestro ordenamiento constitucional.

Son múltiples, permítanme detenerme brevemente en algunas:

Edgardo Boeninger más allá de la tradición cultural presidencialista de nuestro país, se muestra partidario de abordar en momentos que singularizo como no muy lejanos, la adopción de un régimen político parlamentario, es un convencido de las ventajas del parlamentarismo, y se explaya sobre ellas. Comparto su análisis, de futuro mediato. Con Ignacio Walker hicimos un trabajo sobre este punto en el año 2002 “Hacia el Parlamentarismo”, para su redacción nuestras conversaciones con Edgardo fueron inspiradoras.

Se pronuncia sobre la extensión del período presidencial, la simultaneidad de las elecciones.

El capitulo “Sistema electoral" propone ideas concretas para salir del ya largo y tedioso empantanamiento en que nos encontramos, sin duda culpable en parte de la muy persistente y creciente falta de participación ciudadana en los procesos electorales.

Sería muy prudente que los actores políticos leyéramos con atención estas propuestas de salida, y así intentar construir acuerdos para eliminar las facetas más inconvenientes del binominal. Hace un llamado concreto, a todos, para salir de la escasa pro actividad, en la búsqueda de un cambio real dejando atrás posiciones de todo o nada.

Las propuestas de reformas no se agotan allí, las hay para avanzar en la necesidad que el dinero no prevalezca sobre la política, ideas sobre gasto y financiamiento electoral.

Aquí con respeto, permítanme señalar una disidencia con el Rector, él se inclina por mantener el derecho de las personas jurídicas a efectuar donaciones, como única forma de evitar platas negras “creo que justamente para que el dinero no prevalezca sobre la política, es mejor reestudiar esta materia. En principio parece mucho más lógico que sean las personas naturales las que manifiesten opción política a la hora de las donaciones. El riesgo razonable que Edgardo Boeninger detecta, se puede atenuar sobre la base de una fiscalización de envergadura, como lo que realiza el SII, en materia impositiva.

Sobre los Partidos Políticos destina un acabado análisis sobre su importancia, ayer, hoy y mañana, y con genuina preocupación ve su deterioro interno, su menor influencia en el quehacer político y la baja estima entre los ciudadanos.

Para intentar recomponer el estado del arte, hace concretas propuestas, que creo debieran ser oídos e implementados.

La calidad de la política, como no, es un punto de preocupación real, reconoce los avances pero mira con atención los pendientes y hace concretas propuestas; ley de Lobby, cambios al Consejo de Alta Dirección pública, Instituciones autónomas del estado, Servicio Civil, Reformas a la Justicia Civil y participación, dan cuenta de una serie de reformas que el autor las juzga como necesarias y con importantes grados de urgencia.

En consecuencia el no a la nueva carta constitucional, no puede confundirse con pasividad reformatoria, por el contrario el menú de propuestas es largo y por cierto justificado.

Para finalizar, simplemente contarles que la lectura concentrada del libro, permite concluir que Edgardo en su mensaje de futuro, no olvidó probablemente ninguno de los temas centrales, a la hora de analizar y proponer; a los recordados se puede agregar (modernización del Estado; transparencia y probidad área en que sus últimos años hizo notables aportes; Política exterior, donde en sus últimos años colaboró directamente con Alejandro Foxley, su amigo de toda la vida; tiene ideas concretas sobre el urgente tema de la integración del pueblo mapuche; sobre drogas y narcotráfico, particularmente a no negarse a discutir, aún con serias dudas, la legalización de las drogas blandas, a partir del reconocimiento que esta lucha el mundo la viene perdiendo y Chile no escapa aquello, particularmente desde la casi perfecta ecuación delito, drogas – delito.

Amigas y amigos, la lectura del libro de Edgardo entusiasma, hay una idea de país clara, que creo muchos compartiremos, otros discutirán pero no podrán dejar de reconocer que hay sustancia y propuestas.

En estos días que han pasado desde su muerte, muchos hemos recordado su vida y su obra, creo que también lo echaremos mucho de menos. Chile rumbo al futuro constituye un testimonio notable, que nos permitirá seguir en la maravillosa lucha cotidiana, por construir un mejor país, “Chile”, al que Edgardo Boeninger tanto contribuyó y a través de sus pensamientos, de su acción, de su testimonio.

Chile rumbo al futuro, es el generoso regalo que nos dejó.

Muchas gracias

26 agosto, 2009

Seminario Universidad Diego Portales

Publico minuta de lo que sería mi intervención en el seminario de la U. Diego Portales, en el seminario sobre “viabilidad de una reforma política”. Seminario al que, por un error de mi absoluta responsabilidad, no asistí.

Ver Minuta

Seminario "Un Techo Para Chile"

Publico minuta de mi intervención en el seminario organizado por “Un techo para Chile”, el pasado 25 de agosto.

Ver Intervención

03 julio, 2009

Buena Noticia para los Ciclistas

En el día de ayer la Presidenta de la República envió al parlamento un proyecto de ley que incentiva el uso, fomento e integración de la bicicleta.

Con esto recoge una iniciativa legislativa que hace casi un año Carolina Tohá y Jorge Burgos.

Buen día para quienes entendemos la bicicleta como una gran alternativa de transporte y vida sana.



Ver proyecto de ley

20 abril, 2009

INDIGNACIÓN


Philip Roth, no nos da mucho respiro entre libro y libro, en lo personal aquello me parece que es una buena cosa, porque mi modesta calificación, para sus obras, siempre se debate entre buenos o muy buenos.

Con ocasión de un reciente viaje a Madrid accedí a su entretenida, última novela “Indignación” (Mondadari). Si aún no ha llegado a Chile lo más probable es que ocurra en los próximos días, ojala que sea a un precio parecido al europeo ($13.600.-)

La verdad es que, “muy bueno” parece una egoísta calificación, es mucho más que eso.

Dice la editorial en la contratapa “Corre 1951, el segundo año de la guerra de Corea. Marcus Messner, de Newark, Nueva Jersey, comienza su segundo curso en la bucólica y conservadora Universidad de Winesburg, en Ohio. ¿Por qué está ahí?
Porque su padre, un esforzado carnicero de barrio, parece haber perdido el juicio, loco de temor y aprensión ante los peligros de la vida adulta, los peligros del mundo, los peligros que en cada esquina acechan a su amado hijo.
Indignación, relato de la formación de un joven en los tremendos riesgos y los extraños obstáculos de la vida, se suma a las agudas exploraciones de Roth sobre el impacto de la historia norteamericana en la vida del vulnerable individuo aislado.”

Ya llegarán las críticas de los expertos, pero déjeme decir, que se trata de una novela que refleja de manera notable el tantas veces mencionado “sueño americano” sus grandezas, sus pequeñeces. La legítima aspiración, la brutal intolerancia, la soledad entre miles que pasan por el lado, la rebeldía frente a un conservadurismo cincuentero, por cierto atosigante.

Roth descubre ese mundo, en los ojos de un joven, en los sueños de un joven, que en definitiva no puede ser joven.
Gran libro, para siempre.

27 marzo, 2009

Comentario frente a la posibilidad que don José Yuraszeck asuma la Presidencia de Azul Azul

Me encuentro entre los miles de hinchas de la U, y entre los muchos pequeños accionistas de Azul – Azul.

Somos también muchos los que miramos con entusiasmo la conducción que esta efectuando Azul – Azul, que permiten visualizar logros institucionales y deportivas.

Sin embargo, frente a la pronta renovación del directorio de la sociedad administradora del Club, parece indispensable solicitar a los principales accionistas tengan especial tino y prudencia a la hora de elegir al presidente del directorio, quien más allá de sus meritos personales y del número de acciones que posea, no debiera ser una persona con indesmentible participación e identificación política.

La U, es una institución grande y transversal, dar señales contrarias a esa transversalidad constituiría un error de graves consecuencias.

Quienes contribuimos, en su momento, a que la U pudiera ser una S.A., conforme a la ley vigente, siempre tuvimos presente evitar cualquier signo de confusión política, así se explica la presencia en el directorio de dos representantes de la universidad. A esos directores les cabe la obligación de resguardar el genuino espíritu de nuestro Club.