Mi Opinión

03 julio, 2009

Buena Noticia para los Ciclistas

En el día de ayer la Presidenta de la República envió al parlamento un proyecto de ley que incentiva el uso, fomento e integración de la bicicleta.

Con esto recoge una iniciativa legislativa que hace casi un año Carolina Tohá y Jorge Burgos.

Buen día para quienes entendemos la bicicleta como una gran alternativa de transporte y vida sana.



Ver proyecto de ley

20 abril, 2009

INDIGNACIÓN


Philip Roth, no nos da mucho respiro entre libro y libro, en lo personal aquello me parece que es una buena cosa, porque mi modesta calificación, para sus obras, siempre se debate entre buenos o muy buenos.

Con ocasión de un reciente viaje a Madrid accedí a su entretenida, última novela “Indignación” (Mondadari). Si aún no ha llegado a Chile lo más probable es que ocurra en los próximos días, ojala que sea a un precio parecido al europeo ($13.600.-)

La verdad es que, “muy bueno” parece una egoísta calificación, es mucho más que eso.

Dice la editorial en la contratapa “Corre 1951, el segundo año de la guerra de Corea. Marcus Messner, de Newark, Nueva Jersey, comienza su segundo curso en la bucólica y conservadora Universidad de Winesburg, en Ohio. ¿Por qué está ahí?
Porque su padre, un esforzado carnicero de barrio, parece haber perdido el juicio, loco de temor y aprensión ante los peligros de la vida adulta, los peligros del mundo, los peligros que en cada esquina acechan a su amado hijo.
Indignación, relato de la formación de un joven en los tremendos riesgos y los extraños obstáculos de la vida, se suma a las agudas exploraciones de Roth sobre el impacto de la historia norteamericana en la vida del vulnerable individuo aislado.”

Ya llegarán las críticas de los expertos, pero déjeme decir, que se trata de una novela que refleja de manera notable el tantas veces mencionado “sueño americano” sus grandezas, sus pequeñeces. La legítima aspiración, la brutal intolerancia, la soledad entre miles que pasan por el lado, la rebeldía frente a un conservadurismo cincuentero, por cierto atosigante.

Roth descubre ese mundo, en los ojos de un joven, en los sueños de un joven, que en definitiva no puede ser joven.
Gran libro, para siempre.

27 marzo, 2009

Comentario frente a la posibilidad que don José Yuraszeck asuma la Presidencia de Azul Azul

Me encuentro entre los miles de hinchas de la U, y entre los muchos pequeños accionistas de Azul – Azul.

Somos también muchos los que miramos con entusiasmo la conducción que esta efectuando Azul – Azul, que permiten visualizar logros institucionales y deportivas.

Sin embargo, frente a la pronta renovación del directorio de la sociedad administradora del Club, parece indispensable solicitar a los principales accionistas tengan especial tino y prudencia a la hora de elegir al presidente del directorio, quien más allá de sus meritos personales y del número de acciones que posea, no debiera ser una persona con indesmentible participación e identificación política.

La U, es una institución grande y transversal, dar señales contrarias a esa transversalidad constituiría un error de graves consecuencias.

Quienes contribuimos, en su momento, a que la U pudiera ser una S.A., conforme a la ley vigente, siempre tuvimos presente evitar cualquier signo de confusión política, así se explica la presencia en el directorio de dos representantes de la universidad. A esos directores les cabe la obligación de resguardar el genuino espíritu de nuestro Club.

04 febrero, 2009

UN PRESIDENTE A TIEMPO PARCIAL

La Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, establece que una serie de autoridades deben hacer cada cuatro años una declaración de intereses y de patrimonio. Entre estas autoridades, está el Presidente de la República.

La declaración de intereses debe contener “la individualización de las actividades profesionales y económicas en que participe la autoridad o el funcionario”.

La misma ley establece que contraviene el principio de probidad, intervenir en razón de sus funciones, en asuntos en que se tenga interés personal y participar en decisiones en que exista cualquier circunstancia que le reste imparcialidad. De acuerdo a la Constitución, al Presidente de la República le corresponde “gobernar y administrar” (artículo 24). Con él se relacionan o dependen todos los órganos de la administración del Estado, entre los cuales se encuentran los Ministerios, los servicios públicos, las empresas públicas creadas por ley.

El Presidente debe proponer a los once miembros del Consejo Nacional de Televisión. Uno lo designa libremente y los otros diez, con acuerdo del Senado. También propone a los miembros del Directorio de Televisión Nacional de Chile al Senado.

Todo el transporte aéreo en el país está bajo la tutela del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones.

La pregunta es cómo se puede ser Presidente de un país y tomar decisiones si hay intereses en todas las áreas en que tiene que intervenir. A menos que se esté pensando en un Presidente de tiempo parcial. Es decir, con posibilidad de involucrarse en unas decisiones e inhabilitarse en otras. ¿Es eso posible? Cuando un Presidente con intereses económicos en el sector del transporte aéreo, designe al Ministro de Transportes, en qué estará pensando. O cuándo proponga a los miembros del Consejo Nacional de Televisión o de Televisión Nacional. O cuando designe al Superintendente de Valores, encargado de fiscalizar a todas las empresas en que tiene intereses económicos.

Los Presidentes de Chile no han sido nunca Presidentes a tiempo parcial. Hasta el propio Pinochet creó el cargo de Vicecomandante en Jefe para sustraerse de la tarea ordinaria del Ejército, cuando él era el Comandante en Jefe. Los otros presidentes no han tenido esos conflictos económicos. Jorge Alessandri fue antes de ocupar el cargo de Presidente de la República y después que lo dejó, Presidente de la Papelera. Pero era una sola área de conflicto. Por lo demás jamás tuvo antecedentes de conflictos de intereses.

Es la dificultad de elegir a un Presidente con demasiados intereses económicos. La prensa nos informa que Sebastián Piñera no se estaba deshaciendo de la propiedad de Lan con la venta de acciones de la Axxion, si no aumentar la base de accionistas para dar mayor liquidez a la acción. Así las cosas, cada minuto que pase sin solucionarse de manera pública y transparente esta situación de conflicto, se nos pone a los chilenos en una disyuntiva muy compleja.

Que una persona en base a su empeño, inteligencia, haya construido un importante patrimonio, causa respeto, pero si esa misma persona aspira y legítimamente a la Presidencia de la República, debe resolver toda área de eventual conflicto. Aquello esta pendiente y es urgente resolverlo ahora ya. No es una cuestión que pueda postergarse a una futura ley, cuyo trámite ha resultado farragoso y para nada consensual.

12 enero, 2009

Artículo

Pongo a su disposición interesante artículo publicado en el Clarín.com

http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/01/10/_-01836591.htm

After Dark de Haruki Murakami


Murakami, o más bien sus editores para esta parte del mundo, nos entregan, no digo nos regalan porque el libro no es para nada barato, al iniciarse el verano donde se presume aumenta el muy decaído hábito de leer, una nueva novela.

After Dark, no abandona la temática preferida del autor, lo urbano, la música y particularmente la profunda soledad de sus personajes, no resulta difícil encontrar algún retrato miserias, encuentros, relatados de manera preocupantemente creíbles.

Entre el abandono dramático de una joven prostituta china, entre la soledad, aparentemente voluntaria de instruidos jóvenes japoneses, es posible encontrar elementos comunes que hacen especialmente honesto el relato.

Si es cierto aquello que el verano permite leer, After Dark agrega un plus, leer una buena novela.

26 diciembre, 2008

Declaración de Patrimonio

Como era previsible resurge el tema de la transparencia en la agenda pública.

En esta ocasión el detonante es una declaración de un allegado principal del candidato de la alianza, quien pretende señalar que los pendientes en esta materia están en la otra vereda y su candidato nada tiene que aclarar en materia de transparencia.

Centra su declaración en el hecho de encontrar insuficiente la declaración de patrimonio que el Senador Frei realiza conforme a la ley.

Un poco de historia al respecto no hace nada de mal, si es que de una vez y por todas queremos discutir el tema en serio, y no como una cuestión que surge y desaparece. Fue durante el gobierno del Presidente E. Freí R. T, cuando se tramita y dicta la ley 19.653, sobre probidad, que incorporó como norma obligatoria la declaración de intereses. El proyecto original contemplaba también una declaración de patrimonio, respecto de ella no hubo acuerdo, y la ley en definitiva no la creó. Solo mediante la ley 20.088 dictada recién el 2006, se convirtió en obligatoria la declaración de patrimonio. Me correspondió participar en la discusión de esta última norma y soy testigo directo de su largo y farragoso trámite (la envió el Presidente Lagos en el 2004). Los parlamentarios de la alianza en general se oponían a este tipo de declaración. Aún recuerdo que uno en particular llegó a sostener que esta declaración ayudaría a instalar en Chile la industria del secuestro. Luego de muchas concesiones y negociaciones la declaración de patrimonio se incorporó de manera deslavada y pobre. A no dudarlo es indispensable mejorar el tipo de declaración de patrimonio que hacen las autoridades públicas, mi experiencia personal me permite señalar que es perfectamente posible hacerla mucha más completa y rigurosa.

Pero las cosas en su lugar, son los parlamentarios de derecha los que deben estar dispuestos a mejorar una norma, que históricamente no les ha gustado. Fue el Senador Freí, quien tuvo el mérito de poner en debate este tema, en 1999.

Particularmente hoy, si la pretensión de los allegados a Piñera, es que el mejor antídoto para las incompatibilidades es una muy buena declaración pública de patrimonio – lo que por cierto no es suficiente -, es el momento de pasar de la retórica a la acción. Así por ejemplo despachen de una vez y por todo del Senado la reforma constitucional que hace definitivamente pública la declaración de patrimonio, la reforma duerme hace más de 6 meses en el Senado.

Aprovechemos la tramitación de la ley de mandato especial (conocido como fideicomiso ciego) para mejorar las normas sobre patrimonio, y pongámonos de acuerdo allí sobre la obligación de mandato de administración, desde luego bajando el excesivo monto patrimonial que la hace obligatoria (20 millones de dólares) busquemos fórmulas para solucionar situaciones en que ni la declaración, ni el mandato, son suficientes para evitar el conflicto de interés. Que con esta esencial materia para hacer menos opaca la relación política y dinero, no pase lo que ha ocurrido con el lobby, hace casi 8 años con la Diputada Tohá presentamos una moción, por angas o por mangas, aún no hay ley, y los lobbistas siguen haciendo lo que se les da la gana.

28 noviembre, 2008

Discurso ENADE 2008

· Mi nombre es Jorge Burgos.
· Soy abogado y Diputado de la República.
· Tengo el honor de haber sido uno de los cuatro parlamentarios que votó a favor el proyecto de reajuste del gobierno.
· Los saldos de mi cuenta corriente, además de otra información importante de mi quehacer como legislador, son públicos y figuran en Internet.
· A diferencia de otros que presentan recursos judiciales para impedir que se conozcan sus movimientos y saldos bancarios, yo he preferido conveniente que la ciudadanía conozca esa información.

LA POLÍTICA

¿Por qué empezar así?
· Porque estoy preocupado por la actividad política.
· Durante toda nuestra historia como humanidad, no hemos encontrado otra forma de organizarnos y administrar nuestras diferencias, que no sea a través de la política.
· Cuando la política comienza a avergonzarnos, nuestra primera reacción es que tendemos a negarla, esconderla bajo la alfombra o a llamarla de otras maneras.
· Pero si la política nos acompañará por siempre, es imperativo relevar su importancia, por la vía de contribuir a su nobleza y a su prestigio.
· ¿Acaso algunos atisbos de mayor violencia que percibimos en nuestra sociedad –en el movimiento estudiantil, en el tema mapuche o en la manera que se verifican los conflictos laborales- no son acaso una muestra del déficit de nuestra política?.

La política como contexto ineludible
· La forma de nuestra política raya la cancha y establece las reglas del partido que queremos y podremos jugar.
· Cuando la política anda mal, todo anda mal. Buena parte de las tragedias que han sufridos varios países de la región tienen el origen común en una política deficitaria.
· Las más cruentas dictaduras, las más dolorosas tragedias sociales, los peores experimentos en Latinoamérica fueron siempre precedidos de una profunda crisis de la política.
· Quizás este sea un buen espacio para recordarlo también: si la política termina por sucumbir, también lo hará la economía y la confianza social de las personas en sus instituciones.
· No quiero parecer catastrofista. De hecho no soy muy amigo de los números, pero en Chile los quiebres institucionales han tenidos una periodicidad matemática, con intervalos de 40 años: 1811, 1851, 1891, 1931, 1973 (erró por dos años). De seguir esta secuencia, el próximo correspondería el 2011 (o 2013, según la última corrección). Más allá de las coincidencias, lo que muestra esta secuencia es que Chile no posee memoria histórica y cada nueva generación afronta esta disyuntiva como si fuera la primera vez.

¿Por qué la política está tan mal?
· De cara a interrogarse por lo complejo del momento que estamos viviendo, uno podría traer a colación varias explicaciones.
· Primero, echarle la culpa a la oposición y enumerar las innumerables ocasiones en que –embriagados por el vértigo del desalojo- han implementado una estrategia no vista en nuestra democracia post 1990, que ha hecho gala de la obstrucción y la intransigencia.
· Segundo, uno podría también responsabilizar al gobierno, haciendo notar como una gestión política amateur, contradictoria y a ratos incomprensibles, ha sido incapaz de tender sólidos puentes entre la administración central, el parlamento, los empresarios, los trabajadores o la sociedad civil.
· Tercero, uno podría simplemente constatar el deterioro de la coalición gobernante –me refiero a la Concertación- y como después de casi dos décadas en el poder, a ratos parece cansada, agotada, dividida y sin ideas.
· Pero ninguna de esas respuestas, me parece a mí, acierta completamente en el diagnóstico. Lo nuestro es más profundo y de largo aliento, y tiene que ver con la forma de nuestra arquitectura institucional.

Llora a gritos más competencia en la política
· Aunque no soy muy amigo de los símiles entre la política y el mercado, estoy convencido de que la única forma de contribuir a mejorar la calidad de la actividad política es promoviendo al máximo la competencia.
· De esta forma, más competencia es… ampliar todo lo que se pueda el universo electoral, promoviendo la inscripción automática y el derecho a sufragio de nuestros compatriotas en el exterior.
· Máxima competencia es… terminar con la exclusión de importantes sectores que no están representados en el parlamento reformando el sistema binominal. Incluso, si me permiten, facilitando se puedan presentar más candidatos que los cupos que efectivamente se promueven.
· Más competencia es… transferir a los ciudadanos parte de la decisión de entre cuales candidatos quieren elegir, promoviendo las elecciones primarias vinculantes para los partidos y las coaliciones.
· Más competencia es… terminar con la incidencia del dinero en la política, promoviendo una real igualdad de oportunidades a través del financiamiento de las elecciones y los partidos.

El poder del dinero, los conflictos de intereses y la mayor transparencia
· El igualitario acceso a los cargos públicos también debe considerar la mayor de las limitaciones o barreras de entrada: la desigualdad económica.
· En ese entendido, debe perfeccionarse la actual ley de gasto electoral, permitiendo una real identificación del origen y destino de los recursos, haciendo más severas las sanciones por su incumplimiento.
· Pero tratándose de un ámbito eminentemente público, el financiamiento debe alcanzar a la actividad política en su conjunto. Al igual como sucede en la mayoría de las democracias de los países desarrollados, el profesionalismo de esta actividad está íntimamente ligado a la posibilidad de desarrollarla en forma exclusiva, excluyente y transparente.
· De paso, y sin que esto constituya una justificación o disculpa, disminuiría la tentación de echar mano a recursos públicos destinados a otros propósitos y podría limitarse de mejor forma la intervención electoral.
· Todo lo cual, no puede sino ser acompañado de una regulación clara, y sin eufemismos, el lobby, el tráfico de influencias y el conflicto de interés (ejemplo: el ejercicio de la abogacía como parlamentario).

EL ESTADO Y EL MERCADO

La importancia de distinguir entre medios y fines.
· Durante muchos años hemos sido presa de una vieja confusión. El debate político y valórico debiera concentrarse en los fines de las políticas públicas. En ello, incluso es más fácil llegar a acuerdos transversales: equidad, igualdad de oportunidades, garantías mínimas, niveles de competitividad deseados, políticas de innovación, protección de los derechos laborales.
· El debate acerca de los medios ha sido demasiado esencial e ideológico, durante mucho tiempo y de modo equivocado. En rigor, debiera ser más instrumental y sometido a un juicio más bien técnico de eficacia y eficiencia (costo-efectividad). Lo que debiera importar, más bien, es de qué manera cumplo de mejor forma el objetivo.
· Uno de los problemas del debate Estado Mercado es la exagerada primacía del debate sobre los medios y un cierto olvido acerca de los fines. Estado y Mercado son, finalmente “medios”, como también son “medios”, las diversas interacciones y relaciones entre ellos.
· La correcta distinción entre medios y fines ayuda, también a una mejor distribución y complementariedad de funciones entre políticos y tecnócratas. Los políticos deben conducir el debate público hacia la definición de los fines y prioridades. Tienen la legitimidad y responsabilidad democrática para cumplir esa tarea fundamental. A los técnicos les corresponde ayudar a concretar esos fines de la mejor manera posible.
· La ejecución adecuada de las políticas es una forma especialmente elevada y exigente de ética pública: la eficiencia es un imperativo ético de la política. Cuando se administran recursos escasos, la mediocridad en la gestión atenta contra el bienestar de los pobres.

La urgente necesidad de modernizar el Estado
· Chile tiene un buen Estado, para los estándares regionales. Incluso en indicadores de competitividad internacional, el sector público le sube la nota a Chile. Pero ese Estado, razonable para el Siglo XX, no da cuenta de los desafíos del Siglo XXI.
· Uno de los temas más urgentes, a mi modo de ver, es la relación entre el centro y regiones. No se puede seguir postergando la verdadera descentralización bajo el argumento de la falta de capacidades o destrezas. Más parece la excusa para mantener un centralismo que aplasta la creatividad regional e impide hacer responsables a las autoridades regionales frente a la gente de la región.
· Tenemos, además, fuertes debilidades para abordar materias intersectoriales: innovación, seguridad ciudadana. El organigrama del aparato público, propio del siglo pasado, no corresponde necesariamente a las prioridades y complejidades intersectoriales de las políticas.
· Muchos de nuestros instrumentos están obsoletos. Por ejemplo, no tenemos mecanismos transparentes y efectivos para sostener alianzas público-privadas y fomentar el rol articular del Estado. De igual forma que carecemos de medios para efectivamente evaluar ex post del impacto de las políticas públicas.
· Con todo, nuestra primera prioridad sigue siendo mejorar la calidad del recurso humano. Así como necesitamos mejores condiciones para nuestros funcionarios públicos, también requerimos de mayores rendimientos.

Levantar la mirada
· Una de las cuestiones que más me preocupa, de cara a la función y objetivos de la política, es la necesidad de tener una mirada prospectiva y una visión de futuro.
· No es posible que sigamos confundiendo entre el rol del Estado y el del gobierno. El primero no sólo debe velar por el respeto a la institucionalidad y la correcta aplicación de las leyes, sino –más importante todavía- debe ser el espacio de las políticas públicas transversales, que incorporen el mayor acuerdo de la clase política. La función del gobierno, quizás de menor extensión aunque no menor importancia, debe consistir a dar respuestas a esos continuos cambios de orientación y prioridades políticas.
· Uno de los desafíos principales impuestos por el período de 4 años sin reelección radica en vencer la miopía estructural de políticas y programas a que pueda conducirnos un excesivo cortoplacismo presidencial.
· Mientras no modifiquemos el período presidencial, la clase política debe darse cuenta del tremendo riesgo de estancamiento a que nos puede conducir la combinación entre la beligerancia y falta de cooperación, por un lado, y la miopía estructural de períodos cortos.
· Por tanto, el desafío es sostener en el tiempo políticas que se hagan cargo de los desafíos fundamentales el país y compartidos en términos esenciales de diagnóstico y política pública aplicable por los sectores políticos relevantes (ejemplos, educación, innovación, seguridad ciudadana, reforma del Estado).

El Estado: regulación y tamaño
· Chile mantiene una deuda con la profesionalización de sus principales gerentes públicos. Actualmente no cumplimos los estándares internacionales en relación al modo de designar las autoridades regulatorias. Hay todavía, demasiada dependencia política de quienes regulan nuestra actividad económica y financiera.
· En lo estructural, es todavía prematuro anticipar cómo decantará el debate internacional respecto de la nueva arquitectura de regulación financiera. Con todo, es relativamente predecible que aflorará una mayor tendencia a una regulación global. Me refiero a la posibilidad de entidades supranacionales con capacidad de “ordenar” y “coordinar” a las entidades nacionales. Mayor integración de competencias reguladoras para evitar fragmentaciones, asimetrías y costos de coordinación.
· En ese escenario, es también probable que vuelva a instalarse la discusión en torno al tamaño del Estado. En esta materia, la tendencia internacional es que el tamaño del Estado crece conforme aumenta el desarrollo (PIB), ubicándose Chile en una posición equilibrada de gasto público, si es que se considera como gasto las cotizaciones previsionales.
· El gasto chileno incluso puede estar marginalmente por sobre lo que corresponde a su nivel de desarrollo, si se agregan otros pagos de uso de servicios que en otros países se financian con impuestos (concesiones de obra pública). En suma, el tamaño del Estado, debidamente calculado parece adecuado al nivel de desarrollo.
· Esta es una métrica estadística y no valórica, ni tampoco compara gasto con resultados (impacto o eficiencia). Para mejorar la evaluación de la necesidad y pertinencia del gasto –para pasar del debate acerca del tamaño, y entrar al debate de la calidad o del “mejor Estado”- es esencial contar con mecanismos adecuados de medición de la calidad de las políticas públicas.

El Mercado: Chile ya eligió
· Como país nosotros tomamos una decisión y debemos reafirmarlo sin ningún complejo. Mercados abiertos para vender y comprar al mundo.
· La opción por suscribir tratados es una apuesta por la competitividad de nuestros mercados y también un compromiso más o menos explícito de políticas económicas asociadas a la apertura: libre comercio, inversión extranjera, propiedad intelectual, estándares regulatorios globales y otros.
· Ingresar a la OECD es un reforzamiento del compromiso en torno a políticas de mercados libres, adecuadamente regulados y abiertos.
· Nuestros desafíos de la competitividad son múltiples. Y algunos inciden en la institucionalidad pública: innovación, educación, seguridad ciudadana, sistema judicial, estabilidad política, políticas laborales, infraestructura, políticas macro y otros.
· En definitiva, en materia de regulación económica se requiere una mirada equilibrada y desideologizada entre las fallas del mercado y las fallas del Estado. La buena regulación también tiene métrica: pertinencia, costo efectividad, equilibrio entre desarrollo del sector económico y satisfacción de los consumidores, etc.

EL CHILE MÁS ALLÁ DEL 2010

La urgencia de la crisis: proteger el empleo
· Uno de los desafíos mayores es, sin duda, proteger el empleo y minimizar el riesgo de que muchos de nuestros compatriotas, y en particular los más pobres y los que han tenido menos oportunidades en la vida, pierdan su trabajo o no puedan encontrar uno.
· Ese es el norte y no debemos perderlo de vista en estas circunstancias, porque el gran riesgo es que terminemos protegiendo a algunos empleadores específicos o a sectores económicos particulares, que aprovechan estos tiempos de crisis para pedir privilegios y beneficios especiales que no tienen ninguna lógica económica y que terminan simplemente beneficiando a unos pocos a costa de todo el resto.
· En el plano macroeconómico, sin duda que hemos avanzado mucho, y la regla fiscal nos ha permitido hoy estar mucho mejor preparados que en toda nuestra historia pasada para enfrentar una crisis económica.
· Dado que uno de los desafíos mayores en una crisis que afecta la economía real es el empleo, esta es una oportunidad para diseñar seriamente un conjunto de políticas laborales que permitan una mayor protección de los trabajadores cuando efectivamente se encuentran sin trabajo, con mecanismos de flexibilidad que permitan ajustarse a una crisis de una forma que no implique como primera respuesta el despido de trabajadores.
· Probablemente el camino a seguir sea implementar esquemas de flexibilidad mayor en salarios y horarios junto a un subsidio de desempleo mucho más fuerte que el que tenemos hoy.

Nuestra prioridad fundamental: una sociedad más inclusiva y menos desigual
· Cuando le preguntamos a una persona por dónde vive en la ciudad de Santiago, éste, al responder, probablemente nos esté contestando 5 o 6 preguntas a la vez. Todavía hoy es posible, a partir de la información de dónde vive una persona en Santiago, hacer un cálculo aproximado del rango de su ingreso promedio; lo que a su turno se relaciona directamente con la posibilidad que tuvo, o no, de estudiar una carrera profesional o técnica; lo que se vincula a si estudio en un colegio particular, o uno público o subvencionado; lo que a todas luces, además, estuvo determinado por las posibilidades económicas de sus padres. Muchas veces, el lugar donde uno vive en Santiago, determina si se posee cuenta corriente e incluso en que banco.
· El desafío entonces, es cómo romper este círculo perverso; como no transformar en una irremediable tragedia familiar el que un jefe o jefa de hogar de hogar pierda temporalmente su trabajo; cómo hacer carne, y de verdad, la promesa de que el mérito y el esfuerzo les permitirá surgir más allá del infortunio de la lotería de la vida.
· La noción de igualdad excede con mucho a la clásica y formal noción jurídica. No se trata a las personas de forma igual, cuando se les pone a todos en el mismo lugar al inicio de una carrera, en condiciones de que algunos deben correr vendados, otros amarrados y muchos más observan con desazón como su pista está plagada de obstáculos.
· Cómo hacer, insisto, para soltar las vendas, las amarras y liberar el camino de tanta valla que a ratos reduce la igualitaria competencia sólo a una quimera. En definitiva, cómo hacer para transformar a los ciudadanos en dueños de su propio destino.
· Sueño con una sociedad que sea capaz de asegurar que todas las personas tengan acceso equitativo a las oportunidades del progreso y de la protección social. El desafío es cómo pensar con un mayor rigor político y técnico, una sociedad que establezca un límite de calidad de vida bajo el cual ninguna persona debería vivir.

El Chile del 2010 requiere de un nuevo trato entre nosotros
· Debemos ponernos de acuerdo en la definición política más sustantiva que un país puede hacerse colectivamente: ¿qué bienes, en que calidad y cantidad, estamos dispuestos a asegurarles a todos y cada uno de nuestros compatriotas?
· Esa respuesta, ese nuevo consenso social, es el que ordena y dibuja una nueva ecuación entre Estado, mercado y persona. Sólo la claridad en esa respuesta es lo que permite conjugar el necesario e indispensable crecimiento económico, la igualdad de oportunidades y el pleno ejercicio de las libertades.
· Pero en ese esfuerzo no podemos permanecer como espectadores sino como protagonistas. Somos parte de una sociedad y, por lo mismo, así como ejercemos y exigimos derechos, también tenemos deberes y debemos cumplir obligaciones; muy especialmente de cara a evitar, o al menos atenuar, la desgracia de quienes han sido presa del infortunio.
· Pienso, por ejemplo, en lo que hizo Australia o Holanda, donde el consenso político fue precedido de una inédita alianza público privada, la que en un espacio de respeto y diferenciación por los roles y tareas propias, hizo posible fijar un rumbo común.
· Sólo de esta forma, me parece a mi, podremos contribuir a una mejor organización económica y productiva; elevar drásticamente la inversión estatal y privada en innovación; multiplicar la investigación para el desarrollo; que en educación se pudiera transitar desde la cobertura a la calidad; de la necesidad de una mayor inclusión social y de otros tantos temas que con urgencia debemos abordar.

Al terminar: una palabra respecto de seguridad ciudadana
· Esta es una de las tantas materias donde requerimos de un acuerdo transversal. Si alguien cree que sólo desde el gobierno, desde un municipio o una oficina parlamentaria, podrá contribuir a este problema, es que no ha entendido nada respecto de la urgencia y complejidad del tema.
· Requerimos de una mirada equilibrada entre la prevención que pueden otorgar las políticas sociales y acción punitiva que emana de la labor policial y los jueces. La enorme cantidad de niños que participan en hechos delictivos es un llamado a la conciencia de la sociedad en general.
· Mientras no resolvamos los orígenes de la delincuencia, podremos seguir gastando miles de millones de dólares sin ningún resultado relevante. Seguir aumentando el gasto para ampliar y profundizar la acción punitiva del Estado no es un indicador de que mejoramos sino todo lo contrario.
· Mientras todos lo años sigan egresando de las cárceles más de 20 mil personas, muchas de ellas sin oportunidades para rehabilitarse, estigmatizadas socialmente y excluidas de las oportunidades laborales, no hacemos sino volver a encaminarlos en la senda de delito.
· En este tema ha existido demasiada demagogia. Mientras queramos seguir rentando políticamente con el dolor de unos y la falta de oportunidades de otros, seguiremos acrecentando nuestro miedo, rabia y frustración; con el sólo beneficio para los sheriff de turno.

El 2014: un nuevo futuro y una nueva generación
· Nadie con un mínimo de honestidad política e intelectual, podría desconocer que estas últimas dos décadas han sido el mejor periodo en la historia de Chile. Cualquiera de los índices por los cuales se mide el progreso de una nación: crecimiento económico, el desarrollo de las libertades, la solidez de sus instituciones o el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, en especial de aquellos más pobres. En eso somos responsables todos: el gobierno, la oposición, los empresarios, los trabajadores y los ciudadanos. Como decía el Cardenal Silva, nuestro país tiene una vocación de entendimiento.
· Tampoco deberían de extrañarnos los profundos cambios que ha experimentado nuestra sociedad en igual período. Somos testigos de una ciudadanía más diferenciada y autónoma, fragmentada en sus anhelos e intereses, más informada y conciente de sus derechos, que por lo mismo reclama de sus autoridades de soluciones precisas y eficientes, las que no siempre el Estado y su elite gobernante han podido satisfacer. En algún sentido, déjenme resumirlo de esta forma: somos víctimas de nuestro propio éxito, ya que no siempre hemos podido comprender la complejidad de una sociedad que nosotros mismos contribuimos a transformar.
· El futuro reclama de nuevas ideas, pero también de nuevos líderes. Quienes hemos sido protagonistas durante estos años, en la política, en la empresa o la sociedad civil, nos sentimos orgullosos de lo que hemos hecho como país. Ustedes mismo, al salir de Chile, han varias veces confesado, con algo de pudor, como nos admiran en el mundo.
· Sobre esa base, con ese patrimonio, es que también creo requerimos de una nueva generación de dirigentes que se hagan cargo del país de los próximos veinte años. Los que estamos aquí, confesémoslo, ya no somos ninguna jóvenes promesas. Fui funcionario de gobierno y diputado; Sebastián fue Senador y candidato de la Presidencia, muchos de ustedes ya han perdido la cuenta de cuantas veces han participado en este encuentro.
· Llegó la hora de jugar y apostar con las fichas del futuro. Con el aporte de todos, de ustedes y del nuestro, aconsejando y acompañando, creo llegó la hora de dar el paso para que sean los más jóvenes quienes asuman el protagonismo del Chile de la próxima década.